Enero 16, 2009...12:11 pm

“Al mejor nadador se lo lleva el río”, por Jaime R. Parrondo, socio-director de JJ ComunicAcción

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Circula por ahí, desde los tiempos del primer y poco menos que heroico Salón Internacional de la Franquicia de Valencia –y de esto hace ya casi dos décadas–, un celebérrimo estudio pseudocientífico que algunos atribuyen al Departamento de Comercio de los Estados Unidos, otros al Servicio de Estadística de la Comisión Europea, y no falta quien se apropia incluso de su paternidad, que reza que mientras sólo 2 de cada 10 pequeñas y medianas empresas puestas en marcha por un emprendedor independiente sobreviven al cabo del primer ejercicio contable completo, el 80% de los negocios inaugurados bajo el paraguas de la franquicia consigue salir adelante en sus respectivos mercados.

Más allá de la verosimilitud del famoso estudio en general, y de dichas cifras en particular, lo cierto es que no se precisa ser ingeniero para comprender que arrostrar una empresa –sea o no de índole económico– es más sencillo y llevadero con ayuda externa que sin ella; que el conocimiento sobre los mil y un detalles que encierra el día a día de cualquier negocio siempre será mayor por parte de quien lleva haciéndolo más tiempo, lo ha ido repitiendo periódicamente y hace precisamente de ello su saber hacer.

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