“Dicen que el sentido común es el menos común de los sentidos. ¿Y si quien quiere introducirse en el sistema de franquicia hace uso antes de al menos media docena de este preciado y escaso sentido? Seguro que le va a ir mejor que a tantos que han pensado que todo el monte era orégano, y que basta con estampar una firma en un contrato para tener asegurado un negocio vitalicio.
Y es que, a sabiendas de que la fiabilidad de una enseña de franquicia es un concepto global, que va más allá de aquellos parámetros medibles matemáticamente, sí es cierto que existen una serie de ratios que resultan más que interesantes para aquellos que se encuentren actualmente en la siempre procelosa tarea de llevar a cabo una primera selección, de entre todas las enseñas que aparecen en cualquier portal o guía de franquicias”.