“Las vacaciones estivales siempre invitan a pararse y reflexionar, cosa que no siempre permite el trasiego cotidiano… Son relajadas jornadas de descanso que ayudan a pensar en ápices que se apartan cotidianamente debido al siempre fragor del quehacer diario, pero que no por ello revisten menos importancia. Casi al contrario: como dijo el filósofo, la verdadera importancia de las cosas residen en los detalles aparentemente insignificantes…
Pues bien, en mi caso concreto los pensamientos del pasado verano han tomado unos curiosos derroteros. Y es que últimamente me ha dado por sospechar en que, a la fuerza, debe de existir algún “problemilla” entre los pequeños emprendedores españoles, pues no es normal que nos topemos con ciertas dificultades a la hora de conseguir franquiciados en nuestro país, mientras que no dejamos de firmar franquicias en Escocia, Argentina, Armenia o Irlanda, por mencionar sólo unos cuantos destinos allende nuestras costas.”